Estados Unidos en el escándalo de las filtraciones

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WASHINGTON.— En medio de una tormenta de reacciones contra unas prácticas de espionaje que han puesto en evidencia a funcionarios diplomáticos en la ONU y en todo el mundo, Estados Unidos reaccionó ayer anunciando el inicio de una investigación criminal contra los responsables de WikiLeaks por la filtración de más de 250 mil documentos secretos que han expuesto los trapos sucios de la diplomacia estadounidense.

A la vez, los diarios que tuvieron acceso a los cables filtrados (The New York Times, The Guardian, El País, Le Monde y Der Spiegel) realizaron ayer una segunda entrega con información adicional sobre temas como el distanciamiento entre China y Corea del Norte o las dudas sobre la salud mental de la presidenta Argentina, Cristina Kirchner.

Según confirmó el Fiscal General, Eric Holder, en la investigación criminal participan los Departamentos de Justicia y de Defensa. “Al igual que otros miembros de la administración, no sólo condeno esta acción que ha puesto en riesgo nuestra seguridad nacional, sino que quiero enfatizar que en estos momentos está activa una investigación criminal”.

De forma casi simultánea, al ofrecer la posición oficial del país ante la peor filtración de documentos en la historia de la diplomacia estadounidense, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, comparecía para asegurar que la filtración de WikiKeaks de documentos que calificó de “robados”, supone un ataque “no sólo contra la política exterior” de Washington, “sino contra los intereses de toda la comunidad internacional”.

“No he venido para desmentir o confirmar el contenido de cables robados al Departamento de Estado”, dijo airada Clinton. “Los diplomáticos estadounidenses están haciendo el trabajo que esperamos que hagan, porque son ellos los que están identificando y ayudando a prevenir conflictos antes de que estos comiencen, solucionando problemas”, dijo Clinton para tratar de sacudirse las acusaciones de espionaje que han conseguido mermar la confianza de quienes veían en el inicio de la era del presidente Barack Obama un cambio en los modos de la diplomacia de EU.

A las declaraciones de Hillary Clinton se sumarían las del portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, quien no sólo consideró “un crimen” el robo y difusión de los documentos, sino que comunicó que Obama “no está nada contento” con la filtración. “Los responsables de esta filtración, y quienes les han ayudado, son unos criminales”, aseguró Gibbs, al confirmar que el presidente fue informado de la filtración apenas la semana pasada, a pesar de que algunos de los medios que recibieron la información de WikiLeaks trabajaban con los documentos desde hace casi dos meses atrás.

¿Está medicada?

El País, que adelantó el domingo que Estados Unidos pidió a fines de 2009 a su embajada en Buenos Aires información sobre la salud mental de la presidenta Kirchner, profundizó ayer en el tema. En concreto, el Departamento de Estado preguntó sobre la mandataria: “¿Toma alguna medicación? ¿En qué circunstancias controla mejor el estrés? ¿Cómo le afectan las emociones en su toma de decisiones y cómo baja la tensión cuando está angustiada?”.

Sobre otros temas de América Latina, se revelan que uno de los cables, fechado el 24 de julio de 2009 en Tegucigalpa, considera que el derrocamiento del presidente de Honduras, Manuel Zelaya, fue “ilegal” y se insiste en que el mandatario fue víctima de una conspiración del Ejército, la Corte Suprema y el Congreso.

También sale a relucir que EU veía “dos discursos” en la política antiterrorista de Brasil, al acusar “a presuntos terroristas” de cargos de “narcotráfico” para evitar la “atención de la prensa”.

Zapatero, “trasnochado”

El diario español analizó también 3 mil 602 documentos emitidos desde 2004 por la embajada de EU en España. En ellos, se opinaba que el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, era un líder “cortoplacista” con ideas propias de una izquierda “trasnochada y romántica” y que supeditaba intereses comunes al cálculo electoral.

Los documentos revelan presiones y amenazas ejercidas por EU sobre personas con poder de decisión en España acerca de temas conflictivos, como la retirada de las tropas de Irak o los vínculos con Cuba y Venezuela.

The New York Times y The Guardian, publicaron ayer nuevos documentos sobre Corea del Norte, donde se revela la opinión del diplomático chino Chun Yung-woo de que una nueva generación de líderes chinos más jóvenes “estaría cómoda con una Corea reunificada controlada por Seúl y anclada a Estados Unidos en una alianza benigna”. También se expone la creciente frustración de Beijing para con Pyongyang, por las pruebas nucleares que Kim Jong-il emprendió el año pasado.

Entre otros datos, Le Monde menciona un cable de agosto de 2009 en el que se asegura que el líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Khamenei, tiene cáncer terminal. El Times a su vez revela que funcionarios de EU “endulzaron el oído y regatearon con sus contrapartes extranjeros en un esfuerzo por reubicar a detenidos de Guantánamo”.

Refuerzan salvaguardas

La necesidad de mantener bajo un estricto control el trasiego de documentos confidenciales de los que depende el diseño de la política exterior, obligó a la administración Obama a ordenar a todas las agencias federales el reforzamiento de las salvaguardas para el manejo de la información clasificada.

La Oficina del Presupuesto de la Casa Blanca emitió un memorándum a todas las agencias federales para exigir un mayor celo en la protección de comunicados y advertir que cualquier falla para salvaguardar datos clasificados “es inaceptable y no será tolerada”.

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