Desde niño, Alexander Montaño entendió que la cocina era mucho más que un oficio: era una forma de conectar con sus raíces y crear comunidad. Nacido
Desde niño, Alexander Montaño entendió que la cocina era mucho más que un oficio: era una forma de conectar con sus raíces y crear comunidad. Nacido en Samaniego, Nariño —una zona marcada por las dificultades sociales—, encontró en el fuego y el sabor un camino de superación. Desde su infancia ayudaba a su madre a asar chorizos en las festividades del pueblo y ahí empezó todo.
Su historia es la de alguien que transformó la adversidad en propósito. Tras dejar su tierra natal en busca de nuevas oportunidades, Montaño llegó a Bogotá en 2010 para trabajar en un restaurante mientras estudiaba. Lo que comenzó como un empleo temporal terminó convirtiéndose en una pasión que moldeó toda su carrera.
De la parrilla al emprendimiento, su evolución fue natural. En 2015 inauguró su primer restaurante, Plaza Santísimo, un espacio dedicado a la cocina ancestral a la leña y el carbón, donde cada plato es un homenaje a los sabores que marcaron su infancia. Pero fue durante la pandemia de 2020 cuando su nombre empezó a resonar más allá de las paredes del restaurante. Con la intención de educar y compartir, Alexander abrió sus redes sociales para enseñar técnicas de asado y parrillada a miles de personas interesadas en perfeccionar su arte culinario.
¿Cómo nació tu pasión por la cocina?
Desde muy pequeño tuve una conexión con el fuego y la comida. En mi pueblo, Samaniego, las festividades giraban en torno a la comida. Ayudaba a mi madre a asar chorizos y ahí descubrí que cocinar no era solo alimentar, sino unir a las personas.
¿Qué te motivó a dejar tu ciudad natal y emprender en Bogotá?
Sentía la necesidad de crecer y aprender. En Bogotá empecé trabajando en un restaurante mientras estudiaba, y poco a poco fui entendiendo que lo mío era crear experiencias alrededor del asado. Me enamoré del proceso, del trabajo con las brasas, y decidí dedicarme por completo a eso.
Plaza Santísimo es hoy un referente en la cocina a la leña. ¿Cómo nació ese proyecto?
Nació del deseo de honrar mis raíces. Quería que la gente conociera los sabores con los que crecí, pero con una propuesta cuidada, moderna y respetuosa con la tradición. Cada plato cuenta una historia, y por eso cocinamos a la leña y el carbón, como se hacía antes.
Durante la pandemia, tu contenido digital creció enormemente. ¿Cómo fue ese proceso?
Fue un momento difícil para todos, pero decidí enfocarme en enseñar. Empecé a compartir mis técnicas de asado al barril en redes, sin imaginar la respuesta que iba a tener. La gente quería aprender, conectarse, y eso me impulsó a seguir creando contenido educativo y cercano.
¿Cuál consideras que ha sido el punto de inflexión en tu carrera?
Puede ser representar a Colombia en el Torneo Mundial de Asadores Ancestrales en 2022, donde participaron más de 50 equipos de diferentes partes del mundo. En esta competencia, lideré a mi equipo en la categoría de cordero, logrando obtener el segundo lugar. Este resultado fue especialmente significativo, ya que mis propios colegas reconocieron y atribuyeron nuestro triunfo a mi liderazgo en la categoría.
También lideras la marca Señor Chicharrón, ¿cómo surge esa idea?
Siempre he querido reinterpretar los clásicos de nuestra gastronomía. El chicharrón es un símbolo colombiano, y decidí darle mi toque con la técnica del asado al barril. Empezamos en Pasto con un solo punto de venta y hoy ya tenemos cinco locales entre Pasto y Bogotá.
Gracias a esta marca, mi producto ha recibido reconocimientos importantes, entre los más destacados está la recomendación del reconocido influencer gastronómico más grande de Colombia, Tulio Recomienda, quien calificó mi chicharrón al barril como uno de los cinco mejores de Colombia.
Has sido jurado en torneos y colaborador de grandes marcas. ¿Qué representa eso para ti?
Es una oportunidad para seguir aprendiendo y compartir lo que sé. He trabajado con Weber Colombia, El Club del Asado y otros proyectos que me permiten enseñar y, sobre todo, inspirar a otros a creer en sus raíces culinarias. También he tenido la oportunidad de participar como juez junto a destacados chefs colombianos en competencias como el Torneo Nacional de Asado y Parrilla del Club del Asado en Armenia, así como en el Torneo Nacional de Asado y Parrilla organizado por el mismo club en Bogotá. Para mí significa ser parte de un movimiento que busca preservar y modernizar la tradición del asado colombiano. Cada colaboración, cada competencia y cada clase es una oportunidad para mostrar que nuestras raíces culinarias tienen un valor enorme en el mundo.
¿Qué te motiva a seguir innovando en la parrilla?
Ver cómo otros emprendedores crecen gracias al conocimiento que compartimos. Si mi trabajo logra inspirar a alguien a valorar su cultura y construir desde ahí, siento que mi propósito está cumplido.
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