A veces pienso que en Valledupar nos hemos acostumbrado a decir que somos pobres, cuando en realidad tenemos una de las riquezas más grandes que pued
A veces pienso que en Valledupar nos hemos acostumbrado a decir que somos pobres, cuando en realidad tenemos una de las riquezas más grandes que puede tener una ciudad: su gente.
Aquí tenemos un corazón grande. Somos generosos, atentos, espontáneos y buenos anfitriones. Aquí todavía se saluda al vecino, se recibe al visitante con cariño y se comparte lo que hay, así sea poco. Y eso, aunque no aparezca en ninguna estadística, es una riqueza enorme.
Mi abuelo, Poncho Cotes, decía algo
que siempre me ha quedado en la memoria:
«Yo soy el hombre más rico de esta región, porque todos los días un consignó un amigo en mi cuenta’
Y no hablaba de dinero. Hablaba de amistad, de afecto, de gente que estaba ahí. Esa era su verdadera fortuna.
Valledupar también es rica por su música, por el río Guatapurí, por la Sierra Nevada, por sus paisajes, por nuestra cultura, por el vallenato y por esa manera tan nuestra de hacer sentir bien a quien llega.
Tal vez lo que nos ha faltado no es riqueza, sino mejor administración y más confianza en lo que somos.
Hemos tenido administraciones que no siempre han sabido convertir todas esas virtudes en oportunidades, desarrollo y bienestar. Y por eso, a veces, terminamos mostrándole al mundo una Valledupar más pequeña de lo que realmente es. Yo creo que podemos cambiar esa historia.
No se trata de creernos más que nadie. Al contrario: se trata de reconocer, con humildad, que tenemos mucho para ofrecer y mucho por construir.
Porque si una ciudad tiene gente buena, talento, cultura, naturaleza, alegría y un corazón tan grande como el nuestro, ya tiene buena parte de la riqueza necesaria para conquistar el mundo.
Solo falta que aprendamos a creer más en nosotros, a administrar mejor lo que tenemos y a trabajar juntos para que Valledupar sea ante Colombia y ante el mundo la ciudad que siempre ha merecido ser.
Valledupar no es pobre. Valledupar es una tierra rica que todavía está descubriendo todo lo que tiene.
Enrique «Mono» Cotes
Administrador de Empresas, empresario, músico y ciudadano convencido de que Valledupar puede volver a marcar el tiempo del progreso.
