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«Las mujeres tienen privilegio en mi gobierno y lo seguirán teniendo en el próximo mandato»: Juan Manuel Santos

Barranquilla, 4 mayo 2014 (Prensa Campaña JMS)–. “Quiero agradecerles de todo corazón este evento para mí tan importante. Muy importante sobre todo por las pa

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Barranquilla, 4 mayo 2014 (Prensa Campaña JMS)–. “Quiero agradecerles de todo corazón este evento para mí tan importante. Muy importante sobre todo por las palabras con las que terminó este acto simbólico de la entrega de las cintas por la paz. Es algo que me compromete profundamente. Imagínense que Betsy Martínez me diga: le entrego, a nombre de todas las mujeres de Colombia, la suerte de mis hijos y de mis hijas. Qué responsabilidad. Pero lo asumo, lo asumo con pasión, con amor y con convicción de que vamos a lograr esa paz. Por fin, después de 50 años de guerra, la vamos a lograr, por ustedes, por ustedes están aquí, por las mujeres que no están aquí.

Ustedes son las que más sufren con la guerra, las que han sufrido más con la guerra. Cuando uno ve a las víctimas, cerca de 6 millones de personas desplazadas, los muertos por esta guerra, la mujer está en el centro del conflicto sufriendo. Cuando veo a una víctima como Clara Rojas, que está aquí presente: Clara Rojas estuvo allá en la guerra, sufrió como pocas personas esta guerra, y hoy como víctima, qué mensaje tan lindo: está dispuesta a perdonar y a buscar la paz.

Eso me compromete aún más para seguir perseverando por la paz. Y esta paz la tenemos que conseguir con ustedes, las mujeres. Con ustedes tenemos que seguir adelante construyendo un mejor país, porque la paz no es solamente silenciar los fusiles, la paz no solamente es llegar a acuerdos en La Habana. La paz es sembrar la tranquilidad, la armonía en el hogar, en nuestros corazones, aprender a perdonar, aprender a reconciliarnos. Y ahí la mujer, que juega para mí el papel más importante de cualquier sociedad, tiene que estar a la vanguardia, tiene que estar presente.

Quiero agradecerles a todos los que han organizado este evento tan maravilloso. No quiero nombrarlos a todos, pero Betsy Martínez, yo sé que usted le ha puesto el corazón. A todos ustedes, a Claudia Molano, a Ángela Garzón, a todos los que le han puesto tanto corazón. Todas, todas las que están aquí. Aquí están las mujeres liberales, aquí están las mujeres de La U, aquí están las mujeres de Cambio Radical, allá veo a las mujeres conservadoras, están las mujeres jóvenes y las mujeres de la tercera edad.

Qué alegría. Y les digo algo que me sale del corazón. Aquí están mi razón de ser en la vida: mi señora y mi hija. Aquí está mi hija. Una a cada lado. ¿Qué quiere uno? Lo mejor para nuestros hijos, para nuestras hijas. Eso que Betsy me decía: ‘Le entrego, Presidente, en sus manos el futuro de mis hijos y mis hijas’. Por eso voy a seguir luchando por construir un país más justo. Ese país más justo tiene que comenzar por darles total equidad, respetar los derechos de quienes trabajan mucho más que los hombres, que son las mujeres.

Eso del sexo débil a mí me produce entre risa y rabia. ¿Cómo que un sexo débil? Una mujer que llega, que desde su casa se levanta más temprano, trabaja el doble en su casa, luego trabaja para conseguir el sustento de su familia, luego llega nuevamente a trabajar a la casa, a cuidar a sus hijos, a cuidar a los maridos si están enfermos, y luego se acuestan más tarde. ¿Cuál sexo débil? El sexo débil somos nosotros los hombres.

Por eso en mi Gobierno hemos comenzado a tomar acciones concretas para que las mujeres tengan todos los derechos, todos los privilegios, para que se les ponga al frente de la sociedad, liderando los procesos importantes de nuestro país. Nosotros establecimos una política pública, por primera vez, a favor de la mujer, oficial, con recursos. Eso no es carreta, es que ya lo hicimos y lo tenemos que poner en marcha.

Hemos destinado presupuestos como nunca antes para que la mujer pueda hacer valer sus derechos, para proteger a las mujeres. Por ejemplo, yo tomé una decisión para unas mujeres que cumplen un papel fundamental en nuestra sociedad: las madres comunitarias. A las madres comunitarias les prometí hace cuatro años, les dije: ‘Ustedes no tienen por qué está recibiendo medio salario mínimo. No’. ¿Qué más importante que cuiden a los niños cuando los padres y las madres están trabajando, qué papel más importante? Por eso les dije: por ningún motivo van a seguir recibiendo medio salario mínimo. Todo el salario y con todas las prestaciones de ley, esa promesa ya se cumplió. Gracias a las madres comunitarias.

¿Cuántas de ustedes están en el programa Familias en Acción? Ese programa es de lo más importante para tener un país más justo. Ahí se les está dando la plata a las mujeres, porque las mujeres son las que cuidan mejor la plata. Se les da a los hombres y se la beben. Las mujeres la invierten bien.

Hemos fortalecido el programa Familias en Acción, como nunca antes. Yo les prometí eso hace cuatro años. Pasamos de dos millones a casi tres millones de familias. Pero no solo eso: iniciamos unos programas que están beneficiando a las mujeres como nunca antes, para que puedan tener más oportunidades. Las Mujeres Ahorradoras, por ejemplo, les está dando la oportunidad de emprender su propio negocio, volverlas ahorradoras. El Gobierno les da los recursos para que pueda tener sus ingresos permanentes, sacar a las personas de la pobreza extrema, de la pobreza. Ese es parte del propósito de construir un país más justo. Ahí las mujeres han hecho un papel muy importante y seguirán haciendo un papel muy importante.

En la Red Unidos, los gestores, las gestoras, la mayoría son mujeres. Ese papel que cumplen es fundamental, y ahí vamos a beneficiar mucho más a esas familias que están inscritas en la Red Unidos.

Y vamos a seguir fortaleciendo todas las políticas para que las mujeres puedan tener igual salario. Yo pasé una ley en el Congreso, donde la discriminación se penaliza. Y me voy a convertir en inspector de trabajo para vigilar que el salario que las empresas les pagan a las mujeres por el mismo trabajo, sea igualito al de los hombres. No voy a tolerar más que incumplan la ley.

¿Ustedes saben cuánto reciben las mujeres menos que los hombres por el mismo trabajo? 23 por ciento menos. Eso lo vamos a corregir. Ya estoy entrenando inspectores de trabajo y yo voy a ser uno de ellos, porque no se va a tolerar que ninguna empresa discrimine en esa forma.

Hay un programa que vamos a poner en marcha con mucha más facilidad y con mucho más fuerza. Nosotros hemos conectado a todos los municipios del país con fibra óptica y banda ancha. Todos los municipios hoy están conectados. ¿Eso qué quiere decir? Que cada vez más los niños, las niñas, las mujeres, los hombres, todos vamos a poder usar la tecnología. Esa tecnología nos va a permitir, cómo está sucediendo en todos los países del mundo, trabajar desde las casas. Lo que llaman el teletrabajo.

Vamos a montar unos programas especiales para que las mujeres puedan beneficiarse de la política del teletrabajo y desde sus casas, que no tengan que desplazarse a las oficinas, a las empresas, a los sitios de trabajo, sino que puedan trabajar en sus casas mientras cuidan a sus hijos, mientras cuidan su hogar.

Esa política está teniendo mucho éxito en todas partes del mundo y la vamos a poner en marcha aquí en Colombia. Con el Ministro de Trabajo ya tenemos los planes para que el teletrabajo beneficie, sobre todo, a las mujeres.

No voy a permitir la violencia contra las mujeres. A mí cada vez que veo un episodio de violencia contra las mujeres, ¿qué tal eso del ácido que les botan a las mujeres? Eso por ningún motivo lo puede permitir ni el Presidente ni nadie en esta sociedad.

Y voy a hacer una campaña dedicada exclusivamente a proteger a las mujeres de la violencia. Las mujeres no tienen por qué ser víctimas, ni una víctima más. Y todo esto, todo este propósito, todas estas buenas intenciones, se van a facilitar mucho más si logramos esa paz.

¿Porque quiero la paz? Me pregunta mucha gente: ¿Usted por qué está tan empeñado en buscar y lograr la paz? Permítanme compartir con ustedes, desde mi corazón, por qué esta obsesión por la paz.

Porque cada vez que escucho la historia de cualquier víctima, de las millones de víctimas, mi corazón se despedaza. Porque lo que han sufrido las víctimas no tiene nombre. Una guerra lo que trae sufrimiento. Lo que pasa es que en Colombia nos acostumbramos a vivir en guerra, nos volvimos indiferentes frente a la violencia, nos volvimos pasivos frente a una guerra que nos ha venido desangrando durante 50 años.

Yo no quiero que las madres de Colombia sigan enterrando a sus hijos. Yo lo que quiero es que los hijos entierren a las madres y los padres, como es el orden natural de las cosas. Yo no quiero que más mujeres, ni que más viudas queden desamparadas porque la guerra se llevó a sus maridos, o se llevó a sus hijos o a sus hijas.

¿Cuántas mujeres en Colombia sufren esto? Todos los días me las encuentro y me dicen: ‘¿Presidente, ayúdeme, necesito una de las casas gratis que se están construyendo, tengo derecho a ella’. Yo le pregunto: ‘¿Qué le pasó?’. Y me dicen: ‘El conflicto, yo soy una víctima, mataron a mi hijo’.

Me acuerdo hace poco de una mujer que me dijo que le mataron a cuatro hijos: ‘Mis cuatro hijos murieron, a mi esposo lo mataron’. Imaginen lo que esto representa para una familia o para una sociedad que lo permite. Por eso estoy empeñado en traer la paz. Las mujeres han sido las que más han sufrido con esta guerra durante 50 años y, por consiguiente, serán las que más se van a beneficiar si logramos esa paz.

Por eso es que necesito que ustedes, las mujeres, me apoyen en este esfuerzo. Ustedes tienen un poder monumental. Ustedes son más que los hombres. Ustedes son más importantes, son más más numerosas. Ustedes deben tomar, como lo decía Betsy Martínez, el futuro de ustedes en sus manos. Y eso se hace participando, haciendo presencia, votando, votando el próximo 25 de mayo. Así también ustedes se hacen presentes en el futuro de sus hijos.

Para terminar, voy a hacer un ejercicio con ustedes. Imagínense durante 10 segundos, imagínense lo que sería este país en paz, este país sin conflicto: 10 segundos. Lo que pasa es que nos queda difícil imaginarnos, porque no hemos vivido un solo día de paz.

Este país en paz logra liberar todo ese potencial que tiene este país, un país rico, un país lleno de recursos, de una gente maravillosa. Tenemos todo el talento, tenemos recursos naturales, tenemos agua.

Esta mañana estaba yo activando un proyecto maravilloso que va a traer mucha prosperidad a Barranquilla, al Atlántico, a toda Colombia: el Río Magdalena navegable, porque desde de la época de Simón Bolívar estamos soñando con la posibilidad, que esta mañana se volvió realidad.

Pero a este país, si lo liberamos del conflicto, no lo detiene nadie. Pero para liberarlo del conflicto necesitamos unirnos todos. Todos juntos, a este país lleno de energía, todos juntos, a este país lleno de talento, a este país, todos unidos, con las mujeres a la vanguardia, no todo lo detiene nadie.

Por eso necesito su apoyo. Por eso necesito que ustedes se conviertan en protagonistas principales de mi proceso, de mi campaña, del futuro gobierno y del futuro de este país.

¡Vivan las mujeres de Barranquilla, vivan las mujeres del Atlántico, vivan las mujeres de Colombia! Muchas gracias, les agradezco de corazón”.

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