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«La apuesta del uribismo en El Cesar», columna de Andrés Molina Araújo

La asamblea programática del Centro Democrático (CD) celebrada en Montería el pasado fin de semana dejó varias novedades que tendrán una alta incidencia en la po

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La asamblea programática del Centro Democrático (CD) celebrada en Montería el pasado fin de semana dejó varias novedades que tendrán una alta incidencia en la política cesarense de cara a las comicios regionales del próximo octubre. Como principal conclusión de la asamblea quedó que el CD está abierto a formar coaliciones con distintos partidos para enfrentar las elecciones de octubre dependiendo del panorama político propio de cada departamento.

En el evento participaron los senadores de la Costa Caribe del CD, María del Rosario Guerra, Jaime Amín Hernández, Daniel Cabrales Castillo, Fernando Araujo Rumié, y Honorio Henríquez Pinedo, como también congresistas de otras regiones como las senadoras Paloma Valencia, Nohora Tovar y el representante por el Meta, Fernando Sierra.

La delegación cesarense fue citada a un desayuno en el Ubérrimo a las seis de la mañana y permaneció allí hasta pasadas las nueve de la mañana, siendo la delegación costeña a la que Uribe le dedicó más tiempo. De allí partieron con rumbo al centro de convenciones de Montería. Por el Cesar asistieron reconocidas figuras de la política local, todos uribistas pura sangre, a saber: el excónsul y precandidato a la alcaldía de Valledupar, Pedro Norberto Castro Araújo; el también excónsul y excanditado al Senado, Faruk Urrutia; el exdirector del INCO y precandidato a la gobernación del Cesar, Álvaro José Soto García; la exdiputa Yalile Pérez Oñate; la excónsul Claudia “Cayita” Daza; el exdiputado Ismael Namen Rapalino; y el columnista Sergio Araújo Castro. También estuvo un recién llegado al uribismo, el excandidato a la Cámara, Aníbal José “el Ñego” Ariza”.

Sin embargo, uno de los protagonistas del encuentro por el lado cesarense fue el dos veces candidato a la gobernación, Arturo Calderón Rivadeneira, quien, sin dejar a un lado su filiación liberal, mantuvo durante el encuentro un permanente diálogo con el expresidente Álvaro Úribe Vélez, quien valoró especialmente su acercamiento al CD.

La apuesta a la gobernación

Formalmente, hasta la fecha sólo se encuentra inscrito como precandidato a la gobernación del Cesar por el CD, el ingeniero Álvaro José Soto García. Aunque la fecha de inscripción vence el próximo 28 de enero, es probable que dicho plazo sea extendido por dos meses más a fin de recibir más hojas de vida.

Entre los acuerdos celebrados y avalados con el presidente Uribe para el caso del Cesar se tiene como un primer punto que el uribismo valora una virtual alianza que se realice con Arturo Calderón a la gobernación del Cesar. Para ello, el CD estaría dispuesto a realizar una encuesta en mayo próximo con una firma de reconocida idoneidad entre todos los precandidatos inscritos del CD y Arturo Calderón para ver cuál de ellos tiene mayor favorabilidad. De ganar el candidato del CD, Arturo Calderón respaldaría dicha opción y aportaría su capital político a la causa uribista (en la pasada elección a gobernación obtuvo más de 135.000 votos).

De ganar Calderón la encuesta, el CD lo respaldaría pero no lo obligaría a inscribirse bajo ese movimiento sino que le permitiría inscribirse como candidato suprapartidista avalado por más de un partido político.

Así las cosas, los dos aspirantes a la gobernación afectos al uribismo, Álvaro José Soto y Arturo Calderón, tienen por delante cuatro meses de trabajo para posicionarse entre el electorado como la mejor opción uribista de cara a la encuesta que se realizará en mayo. A pesar de que Calderón parte con una aparente ventaja que le da haber hecho el ejercicio de aspirar a la gobernación en dos ocasiones, ejercicio en el cual aumentó su caudal electoral de 90.000 a 135.000 sufragios, Soto García afirma que en el actual contexto político del Cesar no valen nada los resultados pasados toda vez que la situación es totalmente diferente con distintos actores y con una casa de gobierno (la Monsalvo Gnecco) fortalecida que cuenta no solo con el poder que deriva de la propia gobernación, sino con la fuerza política que les da tener uno de los senadores más votados del país (José Alfredo Gnecco) y tres de los cuatro representantes del Cesar (Ape Cuello, conservador; Cristian Moreno V., de la U; y Fernando de la Peña, Opción Ciudadana).

La apuesta a la alcaldía

Pero no sólo se analizó el escenario departamental, también hubo espacio para ver cómo jugaría el CD en las distintas alcaldías del departamento, entre las cuales destaca Aguachica, la segunda ciudad en importancia del departamento y un bastión uribista por excelencia pues fue el único municipio en donde Zuluaga le ganó a Santos en la pasada elección presidencial.

Naturalmente, la atención se centró en la alcaldía de Valledupar donde sólo figura hasta ahora como precandidato el excónsul y exnotario Pedro Norberto Araújo Castro, quien le solicitó a Uribe permiso para inscribirse como candidato avalado con firmas, pero dicho permiso le fue negado.

En la asamblea, el CD discutió la posibilidad de disputar simultáneamente la alcaldía de Valledupar y la gobernación pero concluyeron que la primera línea de esfuerzo debería estar enfocada al segundo cargo. Únicamente si ningún precandidato uribista lograse derrotar a Arturo Calderón en la encuesta de mayo, el CD respaldaría con todas sus fuerzas la aspiración a la alcaldía de la capital cesarense. En pocas palabras, la primera opción es la gobernación, y, en segundo lugar, la alcaldía de Valledupar, pero está excluida de antemano la posibilidad de llevar candidatos propios a ambos cargos simultáneamente.

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